Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión
Mensaje para la Cuaresma 2026 del Papa León XIV

Con el Mensaje para la Cuaresma 2026, titulado «Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión», el Santo Padre el Papa León XIV ofrece a la Iglesia una orientación espiritual clara e incisiva para vivir el tiempo que conduce a la Pascua como un auténtico itinerario de renovación personal y comunitaria.
Un tiempo favorable para volver al Señor
El Papa recuerda ante todo el significado profundo de la Cuaresma: un tiempo de gracia en el que el creyente está llamado a volver a poner a Dios en el centro de su existencia. En un contexto marcado por la fragmentación, el ruido y la dispersión interior, la escucha se convierte en la primera forma de conversión.
Escuchar significa detenerse ante la Palabra, dejarse interpelar por el Evangelio, reconocer la voz del Señor en la propia conciencia y en los acontecimientos de la historia. Es una actitud que exige silencio, disponibilidad y humildad: solo quien escucha verdaderamente puede emprender un camino de cambio auténtico.
El ayuno que transforma el corazón
Junto a la escucha, el Santo
Padre propone el ayuno como un camino concreto de conversión. No se trata
únicamente de una práctica exterior o alimentaria, sino de un ejercicio
espiritual que implica el corazón y las relaciones.
En la perspectiva indicada
por el Mensaje, el ayuno se convierte en escuela de libertad interior:
renunciar a lo que nos carga, moderar deseos y hábitos, vigilar las palabras y
actitudes que pueden herir o dividir. Es una invitación a desarmar el lenguaje,
a purificar la mirada, a custodiar la caridad en las relaciones cotidianas.
De este modo, el ayuno no
empobrece, sino que devuelve lo esencial; no encierra, sino que abre a la
solidaridad; no aísla, sino que hace más atentos al clamor de los pobres y de
quienes viven situaciones de sufrimiento.
Conversión personal y responsabilidad comunitaria
El Mensaje subraya con
fuerza que la Cuaresma no es un camino individualista. La conversión personal
está siempre inserta en la vida del Pueblo de Dios.
Las comunidades cristianas
están llamadas a redescubrir la dimensión comunitaria de la escucha y del
ayuno: momentos compartidos de oración, celebraciones penitenciales, gestos
concretos de caridad y servicio. La conversión, en efecto, se manifiesta también
en la calidad de las relaciones, en la capacidad de perdonar y en el renovado
compromiso por la justicia y la paz.
Para la vida consagrada,
este tiempo adquiere un valor particular: la escucha de la Palabra renueva la
fidelidad a la llamada recibida, mientras que el ayuno, vivido en sobriedad y
fraternidad, se convierte en signo profético en un mundo a menudo marcado por
el exceso y la indiferencia.
Hacia la alegría pascual
El camino cuaresmal indicado por el Papa León XIV conduce a la Pascua como culminación de un proceso de transformación interior. Escuchar y ayunar no son fines en sí mismos, sino medios para abrir el corazón a la gracia, para acoger con mayor conciencia el don de la salvación y para testimoniar con renovada credibilidad el Evangelio.
La Cuaresma 2026 se presenta así como un tiempo favorable para redescubrir lo esencial, volver al Señor con corazón sincero y caminar juntos, como Iglesia, hacia la luz de la Resurrección.
El texto completo del Mensaje está disponible en el sitio oficial del Vaticano
