Testimonios          Coronavirus 19

Publicamos mensajes cortos enviados por algunos Superiores Generales para compartir información y permanecer en comunión con otros.

Puede enviar su mensaje a segreteria@usgroma.org para que se publique en los diferentes idiomas.


Gracias por abrir un espacio

de comunicación para informarnos e informar sobre la situación de nuestras comunidades en todo el mundo y por la solidaridad en la oración y en lo poco que podíamos hacer.

En nuestra Casa Madre, algunos están en cuarentena forzada y dos son positivos en el hospital. En Nairobi tenemos dos seminaristas con el virus que se tratan por separado, y todo el Seminario acaba de terminar la cuarentena. En otras partes hay signos, pero nada "serio" por el momento.
Fraternalmente,

Stefano Camerlengo

Misioneros Consolata

7/4/2020

Buena la idea de abrir un espacio en el que los Superiores generales de nuestras Congregaciones podamos compartir lo que estamos viviendo en estas semanas de pandemia por el COVID-19. 
Como sabéis, nuestra Orden (Scolopi) se dedica sobre todo a la educación. La mayor parte de nuestras escuelas continúan con su trabajo, en modo online. Pero esto no es posible en todos los lugares. Veo con alegría la creatividad que está surgiendo entre nosotros para poder seguir acompañando a nuestros alumnos, grupos pastorales, comunidades, etc. Os comparto también que hemos sufrido cuatro fallecimientos por esta pandemia, los cuatro en una comunidad de Barcelona, que es una residencia de ancianos. A pesar de todas las medidas que se han puesto, cuatro hermanos nuestros, ancianos, nos han dejado. Sigamos orando los unos por los otros, dando lo mejor de nosotros mismos por nuestra misión.

Pedro Aguado
Escolapios

9/4/2020

Como muchos de ustedes, aprecio esta posibilidad de compartir algunas experiencias que estamos viviendo durante esta pandemia de Covid-19.

¡Gracias a la secretaría de la USG por emprender este servicio!

El virus Covid-19 nos ha tocado personalmente, como ha pasado a muchos de ustedes. Han fallecido cinco hermanos nuestros. Otros 14 están infectados, y algunos se encuentran en estado grave. Han fallecido también cinco Hermanas de Congregaciones afiliadas, mientras que otras se están recuperando, y tres miembros laicos de nuestra Familia Redentorista. Ha sido una experiencia particularmente difícil para los miembros de la comunidad, especialmente para nuestros hermanos mayores. Estamos viviendo esta situación en solidaridad con tantas familias y ancianos del mundo

entero...

Michael Brehl

Redentoristas

14/04/2020

Hasta el día de Pascua, viví el confinamiento impuesto por la pandemia con espíritu cuaresmal, como si cruzara el desierto, sintiendo fuertemente la necesidad de despojarnos de lo superfluo y suplicar a Dios y su ayuda con un corazón humilde. Ahora es como si comenzara un tiempo de espera, de pobreza, de deseo de salvación, pero entiendo que tiene un color más pascual. Cristo ha resucitado y nos promete el Espíritu Santo. Ahora sabemos a quién y qué debemos esperar: al Paráclito que da al mundo la vida filial de Jesús que murió y resucitó por nosotros. Entonces es como si la clausura en el desierto se convirtiera ahora en clausura en el Cenáculo. Un confinamiento más dichoso, porque Cristo está vivo, su Madre está con nosotros, y se nos da una unanimidad fraternal de deseo y oración que ya es un milagro. Sabemos que nuestra gran tarea es suplicar al Espíritu, el Señor que da la vida. Porque en la Pascua Cristo resucita, pero en Pentecostés resucitamos en Él, y una fuente de agua viva comienza a fluir sobre el mundo, incluso en la condición de sufrimiento en la que se encuentra ahora. Me acompaña una frase del hermano Roger de Taizé, en La dinámica de lo provisional : "Dios nos está preparando un nuevo Pentecostés que abrasará a cada hombre con el fuego de su amor. Depende de nosotros apresurarnos al evento que frustrará todo pronóstico humano y hará revivir nuestros huesos secos".

¡Santa Pascua y profundo Pentecostés para todos!

Mauro-Giuseppe Lepori

Orden Cisterciense

14/04/2020

En la Casa general nos encontramos bien. Vamos aprendiendo a vivir y a realizar nuestra misión en modalidad de cuarentena.

Hemos perdido 4 Hermanos mayores debido al covid-19, tres en Saint Genis Laval (Lyon) Francia y uno en Estados Unidos. Algunos de nuestros educadores se han contagiado y van saliendo adelante. Hay familiares de Hermanos o de Laicos Maristas padeciendo la enfermedad y algunos han fallecido.

Dada la situación de cuarentena en casi todos los países, la mayoría de nuestras escuelas están operando en línea. Van surgiendo algunas iniciativas de apoyo: alguna de nuestras casas puesta a disposición para acoger al personal médico o para personas sin hogar; en varios lugares se apoya con alimentos en las zonas más pobres; diversas maneras de apoyar el "quédate en casa"; materiales ofrecidos a los jóvenes para vivir la Semana Santa.

Intentamos vivir el presente con la mirada en el futuro, pero sin planear mucho por ahora. Todo en manos de Dios.

Ernesto Sánchez B.

Hermanos Maristas

14/04/2020

La pandemia del Coronavirus se ha cobrado y sigue cobrándose muchas víctimas, en casi todos los países del mundo. También nosotros, como Misioneros Combonianos y Familia Comboniana, hemos sido duramente afectados por esta pandemia con muchos hermanos entre Italia y España y muchas hermanas en Italia que han fallecido con y sin el coronavirus. Con nuestras hermanas misioneras combonianas tuvimos una gran experiencia de fraternidad, de cercanía a distancia, consuelo y solidaridad.

Como Consejo General hemos invitado a los hermanos, y a nosotros mismos, a que aceptemos esta situación con mucha fe y esperanza, como una invitación de nuestro Padre celestial a convertirnos en personas que se comprometan cada vez más a comunicar con sus vidas la esperanza y la confianza en Su protección, enviados como Misioneros de serenidad, salud con un renovado impulso para la misión que nos ha sido confiada.

Esta experiencia es dura y difícil, y es necesario tener una fe fuerte, bien arraigada, para animar a nuestros hermanos y hermanas a caminar hacia adelante con confianza. Esto no es fácil, pero con la fuerza de Cristo Resucitado vamos adelante, aprendiendo y re-aprendiendo algunas cosas.

El parón provocado por el coronavirus nos lleva a la vida y nos sumerge en ella, nos lanza unos retos y nos regala unas enseñanzas: la posibilidad de una oración prolongada, de celebrar la presencia de los miembros de nuestras comunidades, de trabajar desde lejos y a distancia, nos permite ahondar en la solidaridad, la fraternidad, etc.

Pensamos en todos aquellos que sufren y que aún están bajo la amenaza del virus y los acompañamos con nuestras oraciones. Damos gracias al Señor por los que se han recuperado del todo de esta infección. Hemos aprendido enormemente de la generosidad de muchos médicos, enfermeros/as voluntarios/as que se han sacrificado en el servicio, al igual que muchos sacerdotes, religiosos y laicos.

Tesfaye Tadesse

Misioneros Combonianos

21/04/2020